Dámaso Molero: “Lo que ha conseguido 3P en seis años no lo ha hecho nadie”

El director general de 3P destaca las cifras de negocio y el posicionamiento internacional que está alcanzando la empresa como unas de las claves para el futuro.

 

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Dámaso Molero: “Lo que ha conseguido 3P en seis años no lo ha hecho nadie”

El director general de 3P destaca las cifras de negocio y el posicionamiento internacional que está alcanzando la empresa como unas de las claves para el futuro.

Aún echa de menos el laboratorio, “la bata es lo mío”, comenta Dámaso Molero, director general de la empresa biotecnológica 3P Biopharmaceuticals, pero ahora otras gestiones más estratégicas ocupan su día a día. Este licenciado en Farmacia pamplonés recibió en 2007 el encargo de poner en marcha la primera fábrica de proteínas CMO (Contract Manufacturing Organization) de capital español, así que tras dedicarse a la producción farmacéutica en varias multinacionales y en diferentes países como Inglaterra, Italia, Estados Unidos y Japón, regresó a Navarra con la idea de construir una planta biotecnológica que compitiera en el mercado internacional.

Seis años después, y pese al contexto económico de crisis a nivel mundial, 3P Biopharmaceuticals es ya una empresa sólida y con una gran proyección. El año pasado facturó 2,8 millones y en 2013 va casi a duplicar esta cifra alcanzando los 4,8 millones de euros y un cash flow positivo. El punto de equilibrio lo esperan lograr el próximo año. “Lo que hemos hecho en 3P Biopharmaceuticals no lo ha hecho nadie en el mundo. Y sé de lo que hablo”, asegura con firmeza Dámaso Molero, mezcla de satisfacción por un trabajo bien hecho y orgullo por el esfuerzo de todo el equipo humano de la compañía que ha dado sus frutos.

“Hace seis años esta compañía no tenía ni terreno en el que asentarse y en este plazo de tiempo somos ya un equipo de 67 personas; estamos certificados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios; tenemos cinco proyectos internacionales en ejecución; contamos con un producto de terapia celular que va a ser aplicado en ensayos clínicos en humanos dentro de un mes; además hay otros proyectos en evaluación de gran envergadura; y tenemos un plan estratégico de crecimiento con el que prácticamente duplicaremos la plantilla en el año 2020. Cuando explico todo esto en el ambiente biofarmacéutico internacional no se lo creen, hasta que vienen y nos conocen. Yo creo que Navarra tiene que estar muy orgullosa de lo que hemos hecho en 3P. Nosotros lo estamos”, afirma el director general de la compañía, para quien “no es normal que tengamos esta cifra de negocio y que en siete años vayamos a tener balance positivo partiendo desde cero en todas las áreas funcionales. En un proyecto de estas características lo lógico y razonable es haberlo conseguido en el décimo año. Y nosotros estamos en el sexto”, apunta.

Pero Dámaso Molero no se centra únicamente en el éxito de su empresa, es consciente de que los logros de su compañía tienen que servir para apoyar al sector e impulsar Navarra: “Colaboramos con la universidad, acogemos estudiantes, recibimos visitas, asesoramos a otras empresas y a políticos… lo que haga falta. ¿Qué ganamos con eso? Todo y nada. Nada porque eso no se factura pero vamos creando un clima favorable, facilitando contactos y atendiendo a otras empresas que nos consultan cómo hacer algunas cosas. Al final, si a esas compañías les va bien, pues Navarra irá mejor, habrá más financiación y eso llegará a nuestros clientes de una manera indirecta. Somos navarros y nos gusta que nuestra tierra vaya bien”. Y lo demuestran ayudando a pequeñas empresas que están empezando o con detalles tan sencillos como que la lavandería que se encarga de la ropa y las batas de 3P está en su mismo polígono, pertenece a la Fundación Aspace y emplea a personas con discapacidad.

Un mundo tan complejo y abstracto como resulta la biotecnología se convierte en conceptos claros y entendibles con las explicaciones del director general de 3P Biopharmaceuticals. Sus innegables dotes pedagógicas y ganas de dar a conocer la evolución y logros de su empresa convierten la conversación con él en una amena clase magistral, que acerca términos como proteínas recombinantes, clones, bancos celulares o medicamentos biosimilares a ideas fácilmente comprensibles.

Así, consigue fácilmente hacer entender que a lo que se dedica esta empresa afincada en el polígono Mocholi (Noáin) es a desarrollar procesos de producción biotecnológicos y “en paralelo, entregamos a nuestros clientes distintas cantidades de materia prima, de diferentes niveles de calidad, para que puedan hacer el desarrollo del medicamento. Es decir, todos los estudios de preclínica, toxicología, fases clínicas I, II y III en las que ya intervienen humanos. En todas esas fases, que llevan muchos años, lo que ellos necesitan son diferentes cantidades y calidades de proteínas recombinantes”. Para ello, modifican las células y recombinan su material genético para que queden programadas y puedan producir la proteína que necesitan.

¿Y todo ese proceso lleva mucho tiempo?
Sí, son varios años porque una vez que está la célula modificada, lo que obtenemos es un clon. Esto se hace rápido, son varios meses. Pero a partir de ahí, empieza un proceso de muchos años, tanto para nosotros como para nuestro cliente, en los que hay que desarrollar todo el proceso de producción. Al principio tenemos unos poquitos clones pero los procesos industriales utilizan millones de células, así que hay que definir cómo crecer y crear bancos celulares, que son los que van a permitir realizar procesos con millones de células.

Y que por el camino no pierdan las características que requiere el cliente.
Eso es. Ni las características, ni la calidad, ni la programación hecha. Tenemos que duplicar los clones millones de veces para conseguir bancos celulares que permitan hacer procesos de gran escala porque la célula es la factoría. Hacer todo eso lleva un desarrollo biotecnológico, técnicamente muy complejo, hasta que se define cuáles son los procesos de cultivo y cuáles los procesos de purificación, porque la célula se ha programado para que haga la proteína que nos interesa pero sigue viviendo y haciendo todos sus metabolitos. Aislar la proteína de interés es un proceso técnicamente muy sofisticado. Y diseñar todo eso y hacerlo lleva mucho tiempo.

En un periodo que puede durar un par de años, nosotros somos capaces de entregar al cliente tres cosas: un banco celular, con el que se van a hacer todas las producciones del medicamento ya de por vida; un proceso bastante bien definido; y toda la materia prima que el cliente ha necesitado para ir haciendo la toxicología, la preclínica y pueda realizar los estudios clínicos.

Los comienzos de la empresa en 2007 han coincidido plenamente con la llegada de la crisis, ¿cómo les ha afectado en su evolución y expansión?
Afortunadamente, gracias a la calidad de nuestros socios, tras la inversión inicial de casi 10 millones de euros para arrancar la planta en 2009, se ha continuado invirtiendo de una manera constante, a un ritmo aproximado de un millón de euros por año. Hemos seguido incrementando la plantilla desde cero hasta casi 70 personas, lo que nos ha permitido estar en el mercado internacional, desarrollar el volumen de negocio con el que contamos hoy y las expectativas que tenemos por delante. Por tanto, somos auténticos afortunados a pesar de la crisis y de las dificultades que, obviamente, tenemos y nuestros socios también.

El mayor obstáculo que encontramos ahora es la financiación de nuestros clientes, sobre todo de España. Estamos sufriendo indirectamente la crisis porque hay bastantes proyectos que necesitan financiación y que son clientes potenciales nuestros o con acuerdos ya pactados pero que no pueden avanzar porque no tienen financiación suficiente. Tendrían una rentabilidad segura porque son proyectos buenos pero no pueden tirar para adelante. De ahí la importancia adicional que tiene nuestra expansión internacional. Por eso yo suelo decir “no me ayudes a mí, ayuda a mis clientes y dales financiación”.

¿Trabajan principalmente para empresas españolas? ¿Qué procedencia tienen sus clientes?
Afortunadamente, uno de los niveles de éxito que hemos conseguido en 3P es que estamos trabajando ya para cinco clientes internacionales: de México, Estados Unidos, Noruega, Inglaterra y Francia, además de los españoles. Nuestro objetivo estratégico es que un porcentaje muy alto de nuestro volumen de negocio tiene que venir de fuera de España y estamos en vías de conseguirlo. Ahora mismo tenemos un 50% en número de clientes aproximadamente y aspiramos a que sea entre el 60-70% en facturación.

Actualmente están trabajando en Flutcore, un proyecto europeo de investigación que busca conseguir una vacuna universal contra la gripe. ¿Cómo entró 3P a formar parte de este equipo formado por empresas y centros de investigación europeos?
Nosotros entramos inicialmente en contacto con la empresa iQur porque mostraron su interés en trabajar con 3P como CMO (Contract Manufacturing Organization). Nos evaluaron positivamente y, cuando ya estábamos diseñando la forma de colaboración, nos plantearon la posibilidad de realizar ese proyecto en el marco de la Unión Europea y con otros socios dentro de un consorcio. Nosotros evaluamos el consorcio, la calidad de los partners (que son de primer nivel) y accedimos a entrar.

Para 3P formar parte de este consorcio internacional es muy importante por cuatro razones: la financiación está garantizada por ser un proyecto europeo; nos ayuda a entrar en contacto con partners internacionales y para nosotros es esencial ese tipo de posicionamiento y ser conocidos por otras empresas internacionales; además, hemos firmado ya un acuerdo con iQur para ser su CMO de referencia para el desarrollo de otras moléculas que va a ir desarrollando en los próximos años; y la cuarta razón es que este proyecto trabaja sobre la tecnología de la levadura Pichia Pastoris, que nos resulta muy interesante para incorporarla a nuestro know-how, como un valor importante para la empresa.

Este consorcio servirá para adquirir una mayor proyección internacional y abrirá numerosas puertas a la empresa ¿no?
Sin lugar a duda. Es nuestro primer proyecto europeo, por tanto comenzamos a conocer la Unión Europea, a trabajar con partners internacionales y, además, es un acuerdo a largo plazo con Iqur lo que nos resultará muy útil en el futuro porque son prescriptores potenciales de 3P en el mercado internacional. Estamos en las etapas iniciales pero tecnológicamente se hará, no le vemos dificultades y lo vamos a hacer bien. Otra cosa es que el consorcio sea capaz de llevarlo al mercado y solvente todos los temas clínicos para que esto se aplique en humanos.

Aunque hay proyectos que no se pueden comentar por el contrato de confidencialidad que han firmado con sus clientes, ¿en qué otros tipos de productos están trabajando?
3P es una compañía que por su naturaleza es multiproducto y multicliente, y todos los empleados tenemos firmados unos contratos de confidencialidad muy importantes y no podemos hablar de lo que hacemos. Pero sí puedo comentar generalidades como que estamos trabajando en biosimilares, que son el equivalente a los genéricos pero en el mundo biotecnológico. Se emplea la palabra biosimilar porque técnicamente es imposible que sea una copia exacta, puesto que son procesos biológicos y vienen de organismos vivos, y porque las proteínas tienen una estructura tan compleja que es imposible caracterizarla en su totalidad.

También estamos haciendo productos de terapia celular. Una unidad de negocio diferente en la que hemos construido bancos celulares y productos de células madre cardíacas, que se van a aplicar en infartados en hospitales. Empezará en fases clínicas en los próximos meses y en esto somos auténticos pioneros en España con este tipo de productos. Y por otro lado estamos produciendo además factores de crecimiento para tratamientos anti-edad. Una de las características más importantes de 3P es que podemos ofrecer un abanico muy amplio de distintas tecnologías.

Empresas como 3P, Cinfa, el CIMA… ¿Puede ser la biotecnología uno de los motores económicos de Navarra en el futuro?
Sí, sin ninguna duda. Aquí hay tres proyectos en el mundo de la biomedicina muy importantes: CIMA, Cinfa y 3P, que en mi opinión personal deben ser los tractores de la industria de la biomedicina en Navarra pero también hay proyectos pequeños incipientes que necesitarán su desarrollo y que pueden llegar a ser muy importantes. Todos podemos contribuir a conseguir un tejido empresarial interesante. Pero eso requiere años, profesionales muy cualificados y financiación.

Y además Navarra cuenta con tres universidades que generan numerosos proyectos de investigación.
Nosotros eso lo usamos como herramienta de marketing. Que en una comunidad pequeña podamos contar con tres universidades como la UPNA, la Universidad de Navarra y la UNED, junto al CIMA y otras empresas? en España no hay nada parecido. Es algo de gran valor que tenemos que aprovechar y nosotros lo utilizamos en el mercado.

También facilitará la búsqueda de personal cualificado ¿no?
Sí y no. En Navarra tenemos un nivel alto en cualificación universitaria y en centros de investigación, somos punta de lanza y estamos al nivel de los mejores pero en biotecnología y farmacia industrial nos queda mucho por recorrer y no hay profesionales con ese bagaje todavía. Lo que tenemos que hacer es fomentar mucho más la colaboración entre las universidades y las escuelas de formación profesional (muy importantes) con compañías como 3P, Cinfa o Idifarma porque una empresa no puede tener en sus equipos solamente titulaciones de tipo máster y doctorado. También necesitamos personas con muy sólida cualificación de FP, que luego ya los formaremos nosotros aquí en las normas de buenas prácticas y en algunas especificidades de biotecnología.

Pero es muy importante para Navarra que cada día haya más colaboración entre las universidades, las escuelas de formación y las empresas. Es esencial porque si no se dará la contradicción de que, por un lado, estamos lanzando al mercado un montón de licenciados, másteres y doctores y, por otro lado, compañías como nosotros estamos buscando profesionales fuera de Navarra porque requerimos una cualificación adicional en procesos industriales. Porque nosotros hacemos I+D industrial aplicada, no básica, y ese perfil aquí no existe.

Continuamente están buscando nuevos profesionales para incorporar a su equipo. ¿Qué perfiles de trabajadores tienen?
Nuestro perfil es muy técnico y muy multidisciplinar. Tenemos farmacéuticos, biólogos, químicos, ingenieros químicos… que deben tener en algún caso formación complementaria en desarrollo de negocio, en gestión de proyectos, en comunicación… Para nosotros lo más importante es el bagaje y la cualificación de los trabajadores porque este negocio se basa en la confianza. Nuestros clientes hacen una apuesta muy importante por 3P cuando nos contratan porque ponen en nuestras manos un proyecto en sus fases vitales, porque hasta que no tienen un producto de una calidad adecuada para hacer estudios de toxicología su proyecto no vale nada. Esa confianza se genera por las personas. Por eso necesitamos profesionales con experiencia ya que, como compañía, al llevar poco tiempo somos inexpertos. Ese es nuestro único déficit y para solventarlo sólo hace falta trabajo y años.

Un cliente que contrata a 3P tiene que quedar convencido de que nuestro equipo humano va a afrontar con razonable éxito todos los problemas que van a surgir durante la ejecución del proyecto, porque sin duda van a surgir aunque nadie sabe cuáles son ya que cada proyecto es un desarrollo nuevo. Van a surgir muchas dificultades de tipo técnico, científico, tecnológico… y sólo nos contratarán si hemos generado la suficiente confianza de que, cuando aparezca un problema, los profesionales lo van a gestionar adecuadamente, que no quiere decir que lo vayan a resolver, porque a lo mejor no tiene solución.

El equipo humano, su capacitación y su sistema de gestión es mucho más importante que toda la inversión que hayamos hecho en equipamiento y en tecnología porque en este negocio se contrata por confianza.