Erroba talks about the company in a exclusive interview.

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En los años 70, la ciencia logró poner al servicio de la salud humana a infinidad de microorganismos. Hasta entonces, para curar una enfermedad como la diabetes era necesario inyectar a los pacientes insulina de perros o cerdos que ellos no podían producir por sí mismos. Ese producto era escaso y sus impurezas y las diferencias con la insulina humana podían causar problemas a quien lo tomaba.

En California, la compañía Genentech empleó la ingeniería genética para tomar trozos de ADN que contenían el gen que produce la insulina humana e insertarlo en la bacteria E.Coli, un microorganismo presente en los intestinos de casi todos los mamíferos. Con ese truco, se convencía a este microorganismo para que produjese insulina humana, una sustancia esencial para tratar la diabetes de millones de personas en todo el mundo.

Este tipo de fármacos de origen biológico son más eficaces porque se pueden diseñar pensando en las características de una persona concreta y, al ser más específicos, tienen menos efectos secundarios.

Sin embargo, su producción, al emplear a organismos vivos como las bacterias, las células o las levaduras, es mucho más compleja que la de medicamentos tradicionales como la aspirina o el omeoprazol, que se generan por síntesis química sin pedir ayuda a bacterias o levaduras. Por eso, en la creación de estos fármacos del futuro, además de nuevas moléculas con capacidad para tratar el cáncer de colon o la esclerosis múltiple, son imprescindibles unas fábricas muy especiales.

Una de ellas, la única de España y una de las pocas de Europa, es la que tiene la compañía 3P Biopharmaceuticals en Noáin, junto a Pamplona. La necesidad de una factoría tan sofisticada en una ciudad famosa en el mundo por unas fiestas que no son precisamente high tech no surgió por casualidad. Allí está el CIMA (Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra), un centro que suele liderar el ranking de patentes españolas.

“Ese centro genera muchas moléculas interesantes que había que impulsar para el desarrollo de fármacos que ejercieran un bien social”, explica Elena Erroba, jefe de desarrollo de negocio, márketing y comunicación de 3P Biopharmaceuticals. Esa es la función de Digna Biotech, la compañía que trata de sacar adelante los descubrimientos de los laboratorios del CIMA, que van desde potenciales terapias para el cáncer a tratamientos de enfermedades del corazón, para llevarlos a los pacientes.

En ese peregrinaje tortuoso, que empieza cuando una molécula funciona en un ratón, hasta probar que puede hacer lo mismo con un humano, Digna se dio cuenta de que necesitaban que alguien les produjese las moléculas con que realizar sus ensayos.

Una empresa necesaria para producir moléculas

“Después de reunir toda la inversión necesaria para el desarrollo farmacéutico de la molécula vieron que para producirla, como en España no había nadie que lo hiciese con el nivel tecnológico y de calidad exigido, tenían que desviar millones de euros de fondos nacionales, públicos y privados, a empresas que estaban muy lejos, y quisieron cambiarlo”, señala Erroba.

Era 2006 y en España aún no flaqueaba la fe en el supuesto milagro económico. Entre Sodena (Sociedad de desarrollo de Navarra) y un grupo de inversores privados reunieron los diez millones de inversión inicial necesarios para poner en marcha una planta de producción de proteínas. Allí, es posible introducir en bacterias o levaduras los fragmentos de ADN modificados según el tipo de compuesto que se quiera producir, matar después a los microorganismos, extraer las proteínas que se desean obtener mediante un proceso de purificación y entregarlas a sus clientes para poder ser administrados a individuos.

3P Biopharmaceuticals ha logrado su éxito en época de crisis. “Estar en España nos supone más dificultades, porque la apreciación de nuestro país fuera como un país en crisis económica dificulta la percepción de 3P como una empresa atractiva con la que establecer relaciones de largo plazo”, afirma Erroba. Esta circunstancia, que puede ser importante para cualquier compañía, lo es aún más en un negocio como el de la empresa navarra. “Las compañías que contratan nuestros servicios, con proyectos de varios millones de euros, ponen su viabilidad en nuestras manos”, añade. Una pequeña empresa biotecnológica, que necesita obtener resultados para seguir atrayendo inversores y empresas farmacéuticas con su promesa de un fármaco que cure la esclerosis o el cáncer, depende en gran medida de que quien se encarga de la difícil tarea de desarrollar el proceso y producir su molécula, lo haga bien y a tiempo.

“El plazo medio que necesitamos para consolidar una relación comercial supera el año. Se trata de hacer patente a nuestros clientes nuestra solvencia tecnológica, la solidez de nuestro know how en procesos de producción, nuestra flexibilidad y adaptación a las necesidades de nuestros clientes a todos los niveles y la estabilidad y competitividad de 3P como partner en el largo plazo”, indica Erroba.

Un éxito fuera de nuestras fronteras

Poco a poco han logrado asentarse como compañía de referencia en el mercado nacional, pero también están potenciando su presencia fuera de España. “Tenemos el caso de una empresa de un país nórdico, que trabajaba con otra empresa con la que tenían problemas. Cada mes de retraso, suponía un mes más sin fabricar la molécula, sin realizar su ensayo clínico y sin recibir financiación”, explica Erroba. Después de hablar con ellos, ver su planta y conocer a su equipo humano y su modelo de gestión, lograron que comenzasen a producir con ellos un anticuerpo especialmente complejo.

Con el tiempo, han establecido relaciones sólidas con clientes de Francia, Suiza, Italia, Inglaterra, México o Argentina, y recientemente, han logrado incluso atraer a una gran multinacional de EEUU, la cuna de la biotecnología y el país en el que se concentra la mayor parte de empresas que pueden producir fármacos de origen biológico. Este proyecto se suma otro que ya tenía 3P en marcha en ese país.

Además de su éxito en el ámbito privado, han sido capaces de formar parte de un gran proyecto público europeo bautizado como Flutcore para producir una vacuna universal contra la gripe. Si tuviese éxito, esa vacuna acabaría con los pinchazos anuales y parte de que esta empresa llegue a buen término dependerá de la empresa navarra, que será quien fabrique la vacuna.

3P es la única compañía española que ha conseguido fabricar bancos de células madre cardiacas y trabaja actualmente en un proyecto para el tratamiento del vitíligoPese a la crisis económica y el impacto sobre la imagen de las empresas españolas, la apuesta por el conocimiento de 3P Biopharmaceuticals está teniendo resultados. En 2013 facturó 4,6 millones de euros y este año estiman que casi doblarán esa cifra. Además, han seguido invirtiendo en nuevas tecnologías, en concreto 900.000 euros en 2013 y este año alcanzarán los 1,7 millones de euros. Otro de los retos de la compañía es llevar a Pamplona a expertos de todo el mundo, una tarea que, según reconoce Erroba, a veces no es sencilla: “Estos profesionales provienen de empresas de referencia mundial en el sector Biotech y se incorporan a 3P siendo consciente del reto que supone ser claves en un proyecto que está por hacer y que tiene opciones infinitas”.

En estas etapas de dificultades económicas, el plan estratégico de 3P transmite optimismo con más de 12 millones de euros en inversión para los próximos 5 años y la previsión de duplicar la plantilla, que cuenta actualmente con más de 80 personas de nueve nacionalidades distintas. Para lograr estos objetivos, además de la producción de medicamentos biológicos, la compañía fabrica productos de terapia celular que trata enfermedades introduciendo nuevas células en tejidos dañados.

3P es, por ejemplo, la única compañía española que ha conseguido fabricar bancos de células madre cardiacas y trabaja actualmente en un proyecto para el tratamiento del vitíligo, una enfermedad degenerativa de la piel que causa despigmentación, dos ejemplos más de cómo esta fábrica de medicamentos futuristas está ayudando a que los avances propuestos por muchas compañías biotecnológicas se hagan realidad.